Con Colgo no. Quien cierra por completo parte del año paga ocho mensualidades por siete meses activos, cobradas una sola vez en el mes en que abre. En los cinco meses de descanso el catálogo público se pausa, pero los QR siguen válidos, los contenidos siguen donde están y el panel sigue funcionando: al reabrir no se empieza de cero, se vuelve a encender lo que ya había.
Eliges el mes de apertura y el de cierre. El sistema cuenta siete meses activos, caigan donde caigan: de abril a octubre junto a un lago, de diciembre a abril en la montaña, de junio a diciembre para una temporada larga. Solo se modifican antes de reabrir, no con la temporada empezada.
El cobro es único y cae en el mes en que abres, no en enero: pagas cuando el negocio empieza a ingresar, no cuando está cerrado. Si activas por adelantado para prepararlo todo con calma, pagas igualmente desde que abres, hasta noventa días antes. Y si la temporada se alarga, el mes de más lo añades tú al precio mensual completo, sin contactar con nadie y sin renegociar nada.
El catálogo público se pausa: un huésped que escanea un QR ve que el negocio está cerrado, no una página rota. Todo lo demás sigue en su sitio. Los QR impresos siguen válidos: no hay que reimprimirlos al reabrir. Artículos, precios, fotos, traducciones y accesos del personal siguen guardados. El panel y la vista previa del huésped siguen accesibles, así que puedes rehacer el menú en diciembre con calma en vez de la víspera de abrir.
Responde según lo que hay en este sitio. Para lo demás: colgoapp@gmail.com